jueves, 14 de febrero de 2013

Princesa

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Quisiera dormir para olvidarme de todo, y que los problemas no signifiquen nada, que las dudas, las inquietudes, los desaciertos y las peleas, y las palabras, y los recuerdos, y las distancias pierdan su base en la existencia y sean meros puntos en el océano onírico, y que en ese océano pueda estar solo, completamente solo contigo.

Quisiera saber que sin estar conmigo, lo estés, que en ese sueño, no por ventura, ni por realidad ni irrealidad, ni por el capricho de alguna teoría moderna, o el quehacer de alguna mente funesta, llegues ahí, caminando, tan blanca y tan rojita como lo sueles hacer tú, y que al acostarte, que no tengo la menor idea de como lo haces, verte, aprehenderte, y saber que sin saber estás conmigo y que no es ese sueño.

Quisiera que las ideas y pensamientos tuvieran su traducción en eso vocablos que se suelen utilizar, que no se escabullan al buscarlos, ni que se desvanezcan al comunicarlos, que al aparecer no dancen en torno a la idea de que jamás serán entendidos, no por falta de signos, ni energía que impulsen su creación sino por capricho de esconderse al ser buscados o mutilarse al ser comunicados, por ende he ahí la razón de no tenerte en el mundo mágico creado por ti en mi para ti, la razón de las palabras amputadas.

Quisiera tantas y tantas cosas, que no cabrían en símbolos, signos y síntomas para exteriorizarlos: dormir despierto contigo, y despertarme durmiendo contigo, olvidar recordándote, y recordar sin olvidarte, distanciarme sólo cerca tuyo, y acercarme sin nada más, que me sueñes, y que yo te viva, que te ame, y tu me ames, que te entienda, y tú me entiendas, que traduzcas lo intraducible de mi lenguaje y que llegues a ese lugar creado para ti, de campo interminable, de portón desplegable, de escalera reluciente y de cuarto como ningún otro, del castillo y la promesa, creado para cumplirla... con... mi Princesa.

[... ojalá llegues a leerlo...]