Y llegué sangrando, un largo camino rojo durante todo el día, y sólo hoy porque ayer se había cerrado la reciente abierta herida de hace algún tiempo, y hoy la volvieron abrir como sólo pocas personas lo saben hacer, haha, y lo hacen bien, como para que se sienta, y quede marca. Pero ese no es el punto, el punto es que sangré y dejé un camino que seguir algo visible, algo rojo que contraste con todo, y sin embargo nadie lo vio, absolutamente nadie, ni el que vino y se rio conmigo todo el día, ni aquella que me abrazó [de hecho ni siquiera se manchó] y pasó mucho tiempo conmigo.
Lo triste no es que esté sangrando o que no me vea nadie el despilfarrar tinte rojo por todo lado, porque por todo lado quedó y me aseguré de eso [ni buen actor soy], lo triste es que no he hecho nada para que ser invisible, es más con la heridita recién hechita me puse a cerrar las de otros, a pulir marcas, a aplicar cremita allí dónde a la gente que yo quiero le ardía. Y nadie. Y eso me duele. Que sea absolutamente nadie.
Bueno, no le encuentro solución, y ahora me duele, y mucho [puff que se le va a hacer, dicen que parte de curarse yendo al médico es contarle el problema, yo se lo cuento a mi blog, él oye, ya que no se puede fijar, no tiene el chance a diferencia]...
Haha, a parchar esa marca, odio ser resentido, y no lo seré, agacharé mi cabeza hasta curar, y a seguir en las mismas, obvio cojeando hasta que pase.
Saludos bloggeros.
