martes, 19 de junio de 2012

La sangre invisible

Y llegué sangrando, un largo camino rojo durante todo el día, y sólo hoy porque ayer se había cerrado la reciente abierta herida de hace algún tiempo, y hoy la volvieron abrir como sólo pocas personas lo saben hacer, haha, y lo hacen bien, como para que se sienta, y quede marca. Pero ese no es el punto, el punto es que sangré y dejé un camino que seguir algo visible, algo rojo que contraste con todo, y sin embargo nadie lo vio, absolutamente nadie, ni el que vino y se rio conmigo todo el día, ni aquella que me abrazó [de hecho ni siquiera se manchó] y pasó mucho tiempo conmigo.

Lo triste no es que esté sangrando o que no me vea nadie el despilfarrar tinte rojo por todo lado, porque por todo lado quedó y me aseguré de eso [ni buen actor soy], lo triste es que no he hecho nada para que ser invisible, es más con la heridita recién hechita me puse a cerrar las de otros, a pulir marcas, a aplicar cremita allí dónde a la gente que yo quiero le ardía. Y nadie. Y eso me duele. Que sea absolutamente nadie.

Bueno, no le encuentro solución, y ahora me duele, y mucho [puff que se le va a hacer, dicen que parte de curarse yendo al médico es contarle el problema, yo se lo cuento a mi blog, él oye, ya que no se puede fijar, no tiene el chance a diferencia]...

Haha, a parchar esa marca, odio ser resentido, y no lo seré, agacharé mi cabeza hasta curar, y a seguir en las mismas, obvio cojeando hasta que pase.

Saludos bloggeros.

3 comentarios:

Diego dijo...

A veces para que te ayuden, es necesario hablar, en tiempos como estos, en donde la gente está muy ocupada, es necesario perdir ayuda, hasta cuando necesitas un médico, el paciente busca al médico, no el médico al paciente. Suerte.

Diego dijo...

siempre, el paciente busca al médico, no al revés, y menos en tiempos tan locos como los de ahora, donde hasta los mejores amigos se ven una vez cada 6 meses

Pablo Llerena dijo...

Auch!!! gracias hermano... se te extraña por estos lares