Las Maracas
"Goteras.... otra vez esas malditas goteras" - bostezo - "a que rato se hicieron, ¡Chuccha!... Yo siempre las reparo" - Entonces dejé esas molestias y me dediqué al trabajo, pero.... - " Y dónde están mis hojas... ya.... aquí... en qué iba..... mmm.... ah, sí un final sorprendente y solo diez líneas para eso" - bostezo otra vez, dolor de estómago - "¿Qué dice?.... Ya, llevaba dos "raunds" con el hijo del sol, y Dios no hacía nada.... no sí hacía, Dios estaba fumando pipa y bailando..." - dolor de barriga otra vez... - "Mejor dejo esto y como un poco..."
Nota: Este cuento es muy parecido al que escribí antes no aquí sino en una hoja, y por no tenerla a la mano, no es lo de entonces. Gracias.
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Estaba leyendo a Eduardo Galeano, un viejo habitante de los Andes hacia el Este... escribía bien, pero no correcto; entonces ya era hora y dije: "Cobre de medio" - y me bajé del San Carlos. Estaba en Quito, por San Roque y pensé "Que triste es esto, todo huele a orines, ya no es com..." - y escuché un crujido, me volteé y no vi nada, solo un puente, otra vez el crujido, seguí buscando con los ojos y de repente encontré otros, solo que estos no me miraban sino que se concentraban en unas viejas maracas, y no solo eran sus ojos, eran sus manos, sus brazos, su cuerpo echado en una esquina de un puente apoyado a pared, y hasta su boca... Se estaba comiendo unas maracas y hablaba solo: hablaba de escribir y estudiar... Que triste futuro [realidad], me dije, así que seguí leyendo.Nota: Este cuento es muy parecido al que escribí antes no aquí sino en una hoja, y por no tenerla a la mano, no es lo de entonces. Gracias.



